La tercera mesa redonda del Congreso de FEEDA, titulada “Digitalizar no es tan complicado: casos reales que funcionan”, puso el foco en la transformación digital desde una perspectiva realista, accesible y empresarial, demostrando que la digitalización es un proceso posible para todo tipo de compañías, incluidas pymes.
La sesión estuvo moderada por Dña. Marta Ladero, asesora legal de FEEDA, y contó con la participación de D. Emilio Álvarez, director de IT de Raloe; D. Roberto Pérez, CEO de CETEC Components; Daniel Marroquín, responsable técnico de CETEC Components; y D. Pablo Oliete, fundador de FOM y experto en Industria 4.0 e IoT Industrial.
El debate partió de una premisa clara: digitalizar no es complicar, sino mejorar procesos, reducir errores y ganar eficiencia mediante pasos progresivos y bien planificados. Los ponentes coincidieron en que el verdadero motor del cambio no es la tecnología, sino la cultura empresarial y el liderazgo.
En palabras de Pablo Oliete, “La diferencia entre las organizaciones que avanzan y las que se quedan atrás está en la actitud del CEO y en su capacidad para impulsar el cambio cultural desde arriba”.
Desde la experiencia de Raloe, Emilio Álvarez subrayó que la digitalización puede comenzar con medidas sencillas y escalables, siempre que exista una dirección convencida. Explicó cómo la compañía ha ido integrando progresivamente herramientas digitales para optimizar la relación con proveedores, clientes y empleados, logrando reducciones de costes, mayor eficiencia operativa y una mejora directa en la reputación corporativa.
“En muchos casos —señaló— no son los proyectos más costosos los que aportan mayor valor, sino aquellos bien enfocados desde las necesidades reales de la empresa”.
Por su parte, Roberto Pérez y Daniel Marroquín (CETEC Components) compartieron su experiencia con la implantación del sistema SAP como eje de su transformación digital. Esta decisión estratégica ha permitido a la compañía automatizar procesos, mejorar la trazabilidad y disponer de información fiable en tiempo real. “Sin datos precisos no hay decisiones acertadas”, afirmó Pérez, destacando que la digitalización debe entenderse como una inversión rentable y necesaria para la competitividad.
Marroquín añadió que el objetivo es eliminar tareas manuales, reducir errores y liberar tiempo para el análisis de datos, impulsando nuevos proyectos de automatización en logística, control de almacén, códigos de barras y cuadros de mando por áreas.
La mesa también abordó la ciberseguridad como elemento esencial de la transformación digital. Pablo Oliete advirtió de que ninguna empresa está exenta de sufrir un ciberataque, pero sí puede estar preparada para afrontarlo: “La prevención, la formación y el asesoramiento especializado son claves para reducir riesgos y garantizar la continuidad del negocio”.
Los ponentes insistieron en la importancia de invertir en seguridad digital como parte inseparable del proceso de digitalización.
La mesa concluyó con un mensaje claro y optimista: digitalizar está al alcance de todas las empresas, grandes o pequeñas, siempre que el proceso se aborde con planificación, acompañamiento experto y sentido práctico. “La transformación digital no es un destino, sino un camino de mejora continua que comienza con atreverse a dar el primer paso”, resumió la moderadora, Marta Ladero.
